
Normativa sobre el peróxido de hidrógeno en España y Europa
El uso de peróxido de hidrógeno en productos de blanqueamiento dental está regulado en toda la Unión Europea y, por supuesto, también en España.
La normativa europea de referencia es el Reglamento (CE) 1223/2009, que regula todos los productos cosméticos comercializados en la UE. Además, en España se incorporaron las limitaciones específicas mediante la Orden SSI/2260/2012, publicada en el BOE.
¿Qué dice exactamente la normativa?
La regulación establece límites claros sobre la concentración de peróxido de hidrógeno en productos de blanqueamiento dental:
✔ Hasta 0,1 % de peróxido de hidrógeno
Se considera seguro para uso cosmético general y puede estar presente en productos de higiene bucal de libre venta.
✔ Entre 0,1 % y 6 %
Solo puede utilizarse bajo determinadas condiciones:
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Evaluación previa por un odontólogo.
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Primera aplicación realizada por un profesional o bajo su supervisión directa.
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Uso restringido según indicación clínica.
❌ Más de 6 %
No está permitido en productos cosméticos para blanqueamiento dental.
¿Por qué existe esta regulación?
El peróxido de hidrógeno es eficaz para aclarar el tono dental porque actúa oxidando las manchas. Sin embargo, en concentraciones elevadas puede:
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Aumentar la sensibilidad dental.
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Irritar encías.
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Afectar tejidos blandos si se usa incorrectamente.
Por ello, la normativa europea busca equilibrar eficacia y seguridad, garantizando que los tratamientos con mayor concentración estén supervisados por profesionales sanitarios.
¿Qué implica esto para el consumidor?
Si estás valorando un tratamiento de blanqueamiento dental en España, es importante saber que:
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Los productos de uso libre tienen concentraciones limitadas.
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Los tratamientos más potentes requieren intervención profesional.
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La seguridad depende tanto de la fórmula como del modo de aplicación.
Alternativas al peróxido
En los últimos años han surgido sistemas de blanqueamiento sin peróxido que utilizan otros agentes activos diseñados para:
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Reducir la sensibilidad.
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Ser más respetuosos con el esmalte.
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Cumplir con la normativa cosmética europea.
Estas alternativas han ganado popularidad entre personas con dientes sensibles o que prefieren opciones menos agresivas.
Transparencia y seguridad ante todo
La normativa española y europea no prohíbe el blanqueamiento dental, sino que lo regula para proteger la salud del consumidor.
Antes de elegir un tratamiento, es recomendable informarse sobre:
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La concentración de los activos.
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El marco legal aplicable.
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El tipo de supervisión requerida.
Una sonrisa blanca es estética, pero la salud dental siempre debe ser prioritaria.